Rozo el borde de tu boca
sabor de fruta madura,
y yo te siento temblar
cerca a mí, mujer de luna.
Nunca yo volveré a estar,
tan libre como me hallaba
en la cárcel de tu amor,
que era luz que alimentaba.
Para poderte encontrar
me basta cerrar los ojos
y volver a comenzar
para deshacerlo todo.
Mi signo es siempre buscar
lo que tú ya has encontrado,
porque tú sin apuntar
cual vidente da en el clavo.
Toda acción que yo hago es,
admisión de una carencia,
espacios que hay que llenar,
pero los lleno de ausencias.
Creyendo hallar la verdad
he bajado a los infiernos
mientras que tú navegás
paraísos en el suelo.
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